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MUNDIAL DE RUSIA 2018 ELECCIONES MEXICO 2018 ¿PANEM ET CIRCENSES?

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Justamente a la mitad del recién inaugurado mundial de fútbol “Rusia 2018”, los mexicanos saldremos a decidir el futuro de nuestro país, con unas elecciones que se estima, serán las más grandes de nuestra historia, pues además de Presidente de la República, se eligirán 128 Senadores y 500 Diputados Federales.

Salvo en Baja California y Nayarit, en todas las demás entidades federativas (30) habrá comicios locales, destacándose que en Chiapas, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Puebla, Tabasco, Veracruz, Yucatán y la Ciudad de México se votará también para Gobernador.

La Selección Mexicana por su parte (hasta el cierre de esta edición), ha ganado los partidos contra Alemania y Corea del Sur, y aún y cuando fue goleado por Suecia, gracias a un providencial e inesperado resultado entre coreanos y germanos, “de panzazo” calificó a octavos de final.

En este contexto, en donde se entrelaza política y entretenimiento (fútbol), y sin saber aún el desenlace de la contienda electoral (ganadores), ni el resultado del “Tri” en su cuarto partido del mundial, nunca como ahora, cuando la efervescencia social ha desbordado cualquier límite imaginable de la era post-revolucionaria en nuestro país, cuando la violencia llega a cifras estratosféricas, que no habíamos tenido en décadas; 29 mil asesinatos en 2017 (79.4 muertes violentas al día) y mil calamidades más… no puedo dejar de pensar en que lo que estamos viviendo hoy, no es sino una “calca” de lo que se vivía en la antigua Roma hace más de 2 mil años.

PANEM ET CIRCENSES
Se atribuye al poeta romano Décimo Junio Juvenal (Siglo I de nuestra era), autor de dieciséis “sátiras” (poemas o versos que refieren crítica a la política o a una sociedad decadente), esta locución latina de “Panem et Circenses” (pan y juegos de circo), que en términos generales refiere de forma peyorativa la práctica de un gobierno  para mantener tranquila a la población u ocultar hechos controvertidos, proveyéndolos de alimento y entretenimiento.

“… desde hace tiempo —exactamente desde que no tenemos a quien vender el voto—, este pueblo ha perdido su interés por la política, y si antes concedía mandos, haces, legiones, en fin todo, ahora deja hacer y sólo desea con avidez dos cosas: pan y juegos de circo…” (Juvenal).

Juvenal hacía referencia a la práctica romana de proveer trigo gratis a los ciudadanos romanos así como costosas representaciones circenses y otras formas de entretenimiento como medio para ganar poder político. El famoso Dictador Romano Julio César mandaba distribuir el trigo gratuitamente a los más pobres, unos 200 mil beneficiarios y en diversos coliseos presentaban para “la plebe” combates entre gladiadores, esclavos y hasta animales salvajes, todos entrenados para “matar”, con lo que el entretenimiento brutal y algunas dádivas de pan, se convertían al mismo tiempo en un distractor para el pueblo y en una forma de ganar adeptos para los gobernantes.

FUTBOL Y CLIENTELISMO (COMPRA DE VOTOS)
Parece mentira que en pleno Siglo XXI, aquellas viejas prácticas de control ciudadano, con muy pequeños matices, sigan permeando a diversas naciones, entre las que (de manera personal), incluyo a nuestro país.

Y no se piense que con esta atrevida declaración me declaro un ser “anti-fútbol” o desconozco mi militancia como “fan” de la Selección; vivo, siento y disfruto ver ganar a nuestro equipo, me pongo “la verde” y disfruto tanto o más que cualquiera un partido como el que se dio ante Alemania y hasta comparto el orgullo del triunfo o la cruda de la derrota (como la de Suecia).

Estoy cierto que yo, al igual que miles o millones de aficionados a este impresionante deporte de las patadas, sin duda el más popular del mundo, no podemos abstraernos de la vorágine que significa un campeonato mundial de fútbol, el pináculo de este espectáculo.

Lo que juzgo exagerado, lo que me parece insano, lo que me hace remontarme a la época romana, es tener esta fiesta del fútbol, así como muchos otros espectáculos y distractores más, con toda la parafernalia de la publicidad (encabezada por las televisoras y demás medios masivos de comunicación), en gran medida apoyada, soportada, aprovechada y hasta patrocinada por el Estado, como parte de un “circo romano”, que con un alto grado de perversión premeditada, logra el objetivo de crear una “cortina de humo” para olvidar o dejar de lado lo importante y centrarnos en lo superfluo.

Entiendo que muchas personas me juzgan exagerado por mi anterior apreciación (acusación) y prefieren pensar que es la casualidad y sólo eso, lo que hace que coincidan ciertos espectáculos, con momentos políticos determinantes en nuestro país, muchos ejemplos tenemos de esto, siendo el del próximo 1 de julio uno más en el montaje de “circos distractores”.

Finales de liguillas, telenovelas y/o de “reality shows”, la sorpresiva aparición de noticias amarillistas de personajes públicos de la farándula, etcétera, curiosamente siempre o casi siempre, coinciden con elecciones, con votaciones express de los poderes legislativos, con aumentos de impuestos, con decretos en lo oscurito (privatización del agua) y otros actos políticos importantes más… curiosamente!!!.

Un dato me sirve para ilustrar lo anterior. El pasado 13 de junio la FIFA decidió la triple sede para el mundial de fútbol del año 2026 (México, Canadá y los Estados Unidos), esto es, dentro de 8 años, que se jugará con 48 participantes, 16 países más de los que juegan hoy, y que iniciará en junio y concluirá en julio de ese lejano 2026. Con esa misma anticipación se definieron las fechas del presente mundial, y entonces la pregunta es: ¿porqué celebrar las elecciones más importantes de nuestro país, en estas mismas fechas?.

No, no existe casualidad y en política… menos. El circo ya lo tenemos, analicemos ahora el “panem” (pan).

En estas campañas políticas, quizá como en ningunas otras, hemos sido testigos (aun incluso sin llegar al día de la jornada electoral), de la impresionante maquinaria de todos o casi todos los candidatos y partidos contendientes, para intentar y en infinidad de casos lograr comprar los votos de los ciudadanos.

Casos consumados de entregas de despensas, de dinero en efectivo a cambio de credenciales de electores, condicionamiento de programas de apoyo social, y hasta… la “torta y el refresco” para asistir a mítines. Tentativas de compra de sufragios a cambio de tarjetas o monederos electrónicos, para el caso de que el oferente gane la contienda. En el colmo, se ofrecen como plataformas de campaña, remesas mensuales para “Jefas de casa”, para “Ninis”, para adultos mayores, para desempleados, para estudiantes, etc.

Espectáculo a cambio de atención (circo), migajas a cambio de votos (pan).

Y una vez más, sostengo que no estoy en contra ni del fútbol, ni de ciertos y determinados programas de apoyo social para ciertos grupos vulnerables o en situación de desamparo. Algunos de ellos, como el de apoyo a adultos mayores, el de subsidio al transporte público, los de apoyo al campo, manejados con rectitud y transparencia, pudieran no ser tan nefastos y hasta con cierto grado de justicia o de fomento a la actividad productiva.

Mi enojo y mi negativa, es cuando entiendo que esas dádivas que los “zares” del poder ofrecen y entregan, únicamente son para obtener a cambio más poder. En infinidad de casos no me interesa juzgar a quienes los reciben, aún y cuando muchos de ellos no los necesitan como algo indispensable para vivir, sino a todos aquellos que los ofrecen, que lucrando con la verdadera y real pobreza o necesidad de muchos otros seres que en verdad los necesitan, sólo se aprovechan de la indigencia de la gente, para llegar al poder e hincharse los bolsillos de dinero.

EL QUE NO CONOCE LA HISTORIA…
Por supuesto que no soy quién para hacer un tratado de “moral”, ni es mi papel juzgar a “unos y otros”, los que compran el voto y los que lo venden.

Lo que sí me parece importante y de ahí esta nota, es destacar desde esta pequeña columna, mi terrible indignación y descontento de que a más de dos mil años de distancia, sigamos permitiendo este tipo de prácticas tramposas, que más temprano que tarde llevaron al Imperio Romano a su caída y desaparición, previas décadas de descomposición, guerras, corrupción, violencia, traiciones y miles de muertes.

“El que no conoce la historia está condenado a repetirla” (frase atribuida a Napoleón Bonaparte).

México como una joven nación (poco más de 200 años de su creación con el triunfo de la Independencia), no merece claudicar en el esfuerzo para encontrar fórmulas que lo alejen de una “caída” como la de los romanos, de quienes hoy en este escenario de “pan y circo”, estamos copiando sus peores prácticas y en las últimas circunstancias hasta sus consecuencias (muerte, violencia, corrupción, impunidad, deterioro económico y social).

Según las últimas cifras del “Indice Global de Paz” (IGP), las cifras de la violencia colocaron a México en la posición 140 de 163 naciones analizadas, tan sólo arriba de países como Afganistán, Sudán del Sur, Irak y Somalia. Por lo que toca a los efectos de la violencia en la economía, el IGP muestra que en el 2017 éste ascendió a 4.72 billones de pesos, esto es, el 21% del Producto Interno Bruto (PIB). La cifra es ocho veces mayor que la inversión pública en salud y siete veces mayor que la inversión en educación en 2017. “Esta cifra representa un aumento de 15% respecto a 2016 y refleja el deterioro del país en términos de paz”, indica el estudio.

Otros datos importantes que arroja dicho IGP son: que en México se registraron 29,000 asesinatos en el 2017 —la cifra más alta en décadas—, lo que implicó un aumento de 25% con respecto al 2016. Sin embargo, del total de los homicidios del 2016, sólo la mitad se pueden atribuir al crimen organizado, tendencia que sigue en el 2017; la violencia intrafamiliar aumentó 32% durante los tres años previos a diciembre de 2017; respecto a lo que posibilita la acción del crimen organizado “Los pilares en los que el desempeño de México fue deficiente son característicos del tipo de debilidad institucional que permite un incremento de la delincuencia organizada”.

Cuando uno conoce y entiende estas cifras, estos datos “duros”, esta degradación de nuestro México, lo menos que puede preguntarse es: ¿a quién beneficia la violencia?; ¿a quién beneficia el altísimo costo de la violencia?; ¿a quién rinde frutos el “pan y el circo”?.

DESPIERTA MEXICO
Mi mayor deseo es para que la Selección Mexicana siga avanzando en la Copa de Rusia 2018 y le gane a Brasil y/o a cualquier otro equipo que tenga que enfrentar. Capacidad tenemos, garra nos sobra, habilidad es un atributo de muchos de nuestros jugadores, fortaleza mental de algunos elementos ha sido un sello en su paso por equipos de otras latitudes.

Si pierden en su próximo juego, como en el pasado contra Suecia, no pasa nada, siempre habrá otras oportunidades y hasta otro tipo de justas deportivas para ganar. El fútbol además de un gran deporte, tan sólo es un entretenimiento y como tal lo debemos de ver. Es un juego, que como cualquier otro juego, nos debiera convocar tan sólo para divertirnos.

La Patria, el honor, la identidad del pueblo mexicano no está en juego con un simple partido de fútbol.

Elegir a nuestros próximos gobernantes con cuidado, revisar sus antecedentes y sus propuestas, votar primero y votar libremente después, si debiera ser una cuestión de patriotismo, de honor y de identidad para todos los que amamos este país.

Perder el derecho de votar, perder el derecho de elegir libremente a nuestros gobernantes, aceptar que alguien nos quiera comprar, decidir por “el que robe menos, por el que hace trampas o se ha hecho de la vista gorda”, eso sí es perder.

Insisto en poner al frente de todas las calamidades que hemos sufrido en las últimas décadas, de todo este caos político, institucional, económico y social, a quienes hoy nos gobiernan y bajo ese “pan y circo”, nos quieren también seguir dando, como decimos coloquialmente los mexicanos “atole con el dedo”.

Mi “Despierta México”, no es ni cercanamente una invitación para votar por equis o zeta candidato, pues ese, cada quien en la intimidad de la urna lo deberá elegir libremente. Mi llamado, es decir, la intención de esta colaboración, tan sólo es para invitar a la reflexión, de una historia que siendo muy actual, no tiene nada de nueva.

Cada cosa en su lugar y un lugar para cada cosa.

Más, pero mucho más que un campeón mundial de fútbol (que nada mal nos caería), deseo tener un país en paz, deseo una economía sana y justa, deseo desterrar el miedo que sentimos hoy millones de mexicanos en casa y fuera de ella, deseo una nación que no esté rankeada dentro de las más corruptas del planeta, deseo ver políticos al servicio del pueblo y no al revés, deseo que no haya más desaparecidos en el país y cada vez más familias buscándolos en fosas clandestinas, deseo que México no caiga… como cayó el Imperio Romano.

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